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Sudoe
6 de Julio de 2008
PINZAS AL QUESO. Tresviso'06
Urdon - Tresviso - Bejes

Salimos de la parroquia un sabado 4 de noviembre de 2006 la unidad de Rover, compuesta por Aida, Diego y Javi, contando con la colaboracion de Zalo y nuestro monitor Sergio. Decidimos partir en el LandRover ya que la combinacion con el autobus no era adecuada.

La marcha comienza en Urdon, en el Desfiladero de la Hermida. La subida, que engaña con su ascension suave al principio, se transforma en una importante pendiente, que tras varios descansos y dos horas y cuarto nos lleva al pueblo de Tresviso. Menos mal que en la Posada nos esperaban las llaves del calido albergue. Eso, sumado al delicioso queso que compramos, nos permitio almorzar con gusto y pasar un buen rato con el parchis.

Tras el tiempo libre, que Zalo aprovecho para echarse una monumental siesta, comenzamos la Gymkhana fotografica. Repartimos las consignas, activamos las camaras y todo comenzo…

El tiempo iba corriendo, nos acercabamos a comprobar  nuestros resultados, pero fue Aida la que consiguio, con ayuda del juez, llevarse la victoria en la partida. Un colacao caliente en la posada nos reconforto del largo rato de trabajo desarrollado en la reunion.

Tras la cena, la velada se puso cuesta arriba. Un juego introducido por Sergio nos hizo sudar la gota gorda. Conocido como “LA PINZA”, se trataba de no decir la palabra no. Nos divertimos mucho con el jungle speed pero aun fue mejor viendo las pruebas que tuvieron que realizar tanto el perdedor de la pinza (Aida) como los tramposos de Diego y Javi.

Domingo por la mañana. Tras desayunar y recoger, el plan era llegar a Bejes atravesando un canal poco frecuentado. Mientras, se debati­a la palabra prohibida para el juego de la pinza, saliendo ganadora la conjuncion QUE. El comienzo pareci­a prometedor, pero tras pasar la ultima señalizacion de la vuelta a Tresviso, el camino empezo a cerrarse. Tras un buen rato decidimos dar la vuelta y asegurar el regreso por el Jito de Escarandi, atravesando la carretera y la pista que nos llevari­a a Bejes. Afortunadamente a falta de una hora para llegar a Bejes un amable paisano nos recogio junto al Vao de los Lobos.

El viaje en el LandRover daba miedo, pasando demasiado cerca de los precipicios. Pero la necesidad de deshacerse de la pinza nos distrajo totalmente, de los precipicios y el hedor a abono que procedi­a de la parte trasera del vehiculo.. AL final Sergio amablemente se quedo la pinza para que  no siguiésemos discutiendo.
Una marcha dura pero con una grata recompensa; la convivencia entre amigos y el descanso tras un buen trabajo.